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imagen Salvador Dalí |
Nacemos cuando el fuego se extingue
a un solo palmo, el filo de la piedra
detiene nuestro paso o el freno de mano calcula,
exacta, la distancia.
Cuando adversas razones, sin embargo,
impiden el engaño; aunque éstas consistan
en negar ese falso optimismo del mercado.
También cuando el pronombre
no obedece al miedo cotidiano
siempre dispuesto a hacernos trampa.
al huésped permanente que obstinado se empeña
en recordarnos la lista entera de fracasos.