jueves, 9 de diciembre de 2010

Cuentos




Me dijeron lo que era malo,
o bueno, y crecí
rezando para entenderlo...


Comprendí más tarde
que no hay cirugía para la escisión
ni culpa para la inocencia.


Que no es fácil
volver a sujetar enredaderas
descolgadas de la piedra.

Que de nada sirve llenar de migas
el camino para encontrar la vuelta...



4 comentarios:

obama dijo...

Creo que no es csualidad publicar este poema al lado de los viejitos, ámbos tienen en común esa segunda realidad de la vida que siempre se pone en primer plano y de la que, casi siempre, como decía G.de Biedma, nos damos cuenta un poquito más tarde.
Es un lujo empezar las mañanas con un poema.

Nines Díaz dijo...

Lo que es una suerte es tener lectoras de tu nivel que encima aportan reflexiones.
Gracias.

La Solateras dijo...

Una gozada descubrir tu blog, Nines. Y tus poemas llenos de sensibilidad y cuidados en la forma. Me apunto como seguidora tuya.

Un abrazo

Nines Díaz dijo...

Gracias Ana, para mi es un honor tener tu mano sujetando un cigarrillo.

Un abrazo.