domingo, 3 de marzo de 2013

Mar adentro

 
 
 
                                                                                   "Yo solo quise
                                                                                                   creerme que era cierto este Horizonte
                                                                                                   para no morir del todo"
                                                                                                   (Carmina Casala)

                                                                                                    
Nadie va a abrirnos cicatrices
tejidas con la urdimbre del amianto.

 
Fuego y fragua fueron sus orígenes,
tatuaje de plomo cincelado con el pulso
del más puro artesano.
 
El tiempo ya se ocupa de olvidar
su profundo grabado
o el lívido desgaste de acuarela
del oro más preciado que la ensarta.

 
Nadie va a venir a cuestionarlas
cuando llegue a su fin la temporada
ni a acariciar las cuentas del rosario
que cierran bajo la piel sus heridas en falso.

 
Detrás de las compuertas
mar adentro
sobreviven los restos de una barca
como un ave fénix que ya indemne
resurgiera entre larvas de ceniza 
para surcar el desengaño.


 

 


13 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Así, entre cicatrices y alas recortadas, intentamos sobrevivir. Al final, hasta se puede descubrir el encanto de la herida supurante. Abrazos.

La Solateras dijo...

Lo importante es que las cicatrices y los desengaños no lastren las alas, aunque estén recortadas. Un hermoso poema, cargado de tristeza.

Un beso, Nines.

Isolda dijo...

Qué precioso tu poema, Nines! El mar engulle todo, incluso las heridas. Me encanta la última estrofa, es perfecta y describe tan bien la amrgura de la nostalgia y la tristeza.
Besos de un mar, hoy, muy revuelto.

izara dijo...

El mar, el tiempo, la vida y la mirada de la nostalgia intentando curar sus heridas.

Un saludo.

carmen jiménez dijo...

No se puede diseccionar el poema porque está engarzado con fibra de amianto, pero permíteme que me quede con dos versos que se ma han colado por debajo de esas heridas que cierran en falso y sobrevuelan el vuelo de ese ave fénix resurgiendo entre larvas de ceniza para surcar el desengaño.
Un placer leerte siempre Nines. Y encontrarte.
Un beso.

Maria Sanguesa dijo...

Qué hermoso poema, Nines, el tiempo, el desengaño, y el seguir renaciendo, como Ave Fénix, para surcar la vida.
Lo he leído varias veces, sus imágenes son exquisitas. Un fuerte abrazo, querida poeta.

Pitt Tristán dijo...

Un poema de gran belleza.
Saludos.

Luis Miguel Rodrigo González dijo...

Muchas gracias Nines por otra de tus joyas.

Un beso

Manuel dijo...

No bajas la guardia, Nines. Cada poema mejor que el anterior, más intenso, aunque labres penas con palabras.

Una belleza.

Anónimo dijo...

Tú,
con una alma invadida de
pretendido olvido, divagas
en las vías tro-pe-zan-do
constantemente con mi vida.

Como fantasmas que somos;
nos vemos, nos miramos...

Y no decimos nada.

Nines Díaz dijo...


Anónimo:

Decirte que me ha encantado el poema que has dejado a modo de comentario. Lástima desconocer tu identidad.

Gracias por tu visita. Bienvenido.

BEATRIZ dijo...

No, nadie. Nosotros mismos hemos de sentir esa herida, esa ave que resurgiremos de las cenizas. Nadie más lo hará.

Saludos.

Anónimo dijo...

Bien hallada, aunque te sigo desde el principio.