lunes, 11 de noviembre de 2013

Kilómetro Cero


                                                                                       a  Carmina Casala



Desde el kilómetro cero
quiero abrazar la vida
sin nombres ni adjetivos
anónima de juicios
de verdades
del dogma del dolor
de decisiones
de alarmas y defensas que me callen.
 

Si la palabra salva
la invoco en la mañana que persigue
a la noche y niega su descanso.
La invoco en oración profunda
sobre un misal de estampas  derramadas.

 
La invoco en despiadado conjuro
para que me libere de la culpa:
“sacerdote que pueda concederme
la absolución de todos mis pecados”.


Si la palabra salva
la nombro como un rezo repetido
que llene de aire fresco mis pulmones
para  respirar desde otra boca
que me pronuncie absuelta y perdonada.

 

 

11 comentarios:

carmen jiménez dijo...

Magistral esa palabra que parte de cero, que se impone como salvadora redentora de todos los pecados. Bendita la palabra que se reinventa.
Felicidades por la forma y por el fondo.
Un abrazo poeta.

Isolda dijo...

Si la palabra salva, estás salvada, querida Nines. Emocionante. Besos, siempre.

Amando García Nuño dijo...

Generalmente, salva más el silencio.
Abrazos,siempre

La Solateras dijo...

Estoy de acuerdo con Amando, no obstante celebro que no hayas silenciado estas magníficas palabras tuyas; hubiera sido una gran pérdido. Estupendo poema, Nines, con tremenda fuerza.

Un beso

Luis Miguel Rodrigo González dijo...

Excelente. En un poema escribí una vez (también lo he escuchado recientemente en un poema de Paco Gª Marquina) LIBERTAD BAJO PALABRA. Y es que la palabra nos puede liberar de las cárceles en que permanecemos. De la culpa habría mucho que decir... Quizá en otro momento.

Un beso muy fuerte con toda mi alegría de volver a leerte.

Maria Sangüesa dijo...

Me encanta este poema, Nines, como todo lo que escribes. La palabra siempre absuelve, siempre salva, incluso de esas mediocridades del alma de quienes nos dañan.Sigue caminando con la luz de tus palabras sin culpa, pues culpables sólo son quienes se dejan envenenar por la amargura que les habita e intentan silenciar a los demás. Que nadie te silencie, preciosa, y sigue escribiendo como lo haces, desde dentro de tus honduras de poeta. Un beso muy grande.

Manuel dijo...

Te leo, siempre te leo, Nines, estés donde estés, sea cual se la distancia.

Y me alegra hacerlo.

RECOMENZAR dijo...

Es una delicia el sabor de tus letras

Rosa dijo...

Qué placer leerte de nuevo Nines. Y doble cuando llegas con esta fuerza.
Un abrazo cielo

Anónimo dijo...


¡Qué suerte saberme acogida en tan sabia palabra! ¡Y qué certeza la salvación, la catarsis, la belleza...! ¡Y qué gran poema, Nines!
¡Gracias! Ahora, es el silencio quien toma la palabra. Y desde él te felicito y te abrazo. Carmina

fus dijo...

Emocionante poema.

un saludo

fus